5 Mitos sobre el cuidado de la salud bucodental


5 Mitos sobre el cuidado de la salud bucodental

A base de repetir constantemente algunas creencias y mitos terminan por imponerse, a pesar de no contar con una base científica sólida que las soporte o por tratarse simplemente de ideas erróneas. Por este motivo, la campaña Cuida tus Encías, de la Sociedad Española de Periodoncia, informa sobre los diez mitos principales que suele llevar aparejada el cuidado de la salud bucodental.

1. Cuanta más espuma hace el dentífrico, más limpia, y mejor con un cepillo de cerdas duras. La efectividad en la higiene bucal no depende tanto del agente espumante, sino de otros componentes que se incorporan en la pasta pero sobre todo, de la técnica empleada. Además, la duración del cepillado y el método empleado son claves para el éxito.

Asimismo, los expertos han informado de que mayoritariamente se acepta que los cepillos duros son más efectivos para eliminar la placa bacteriana y las manchas en los dientes, pero esto no es necesariamente cierto. "En realidad, el cepillado con un cepillo de cerdas duras o el cepillado brusco o traumático puede producir desgaste en el esmalte y retracción en las encías, quedando expuesta la raíz de la pieza dental", han añadido.

2. El colutorio, cuanto más "pica", más cura. Muchas personas creen que un enjuague bucal fuerte o con mucho alcohol es mejor para la salud de las encías. Los enjuagues con un alto contenido en alcohol no siempre son más eficaces y en algunos casos pueden producir sequedad de los tejidos orales, y es que, aunque el uso adicional de estos productos refuerza la higiene oral, nunca sustituyen al cepillado.

"Los enjuagues por sí solos, en ausencia de cepillado o con un cepillado rápido, no tienen efecto o eficacia suficiente para el control de la placa bacteriana. Idealmente, se debería utilizar el colutorio por recomendación del dentista que será quién valore cuál es el más adecuado para cada persona", han aconsejado.

3. El mal aliento o halitosis se debe a problemas digestivos. El mal aliento de origen digestivo es menos frecuente de lo que se piensa. En realidad, la halitosis o mal aliento se origina en un 85-90 por ciento de las veces en la cavidad oral, debido a un efecto de las bacterias anaerobias que hay en la boca, que son capaces de degradar productos de la alimentación (produciéndose compuestos sulfurados, que son los responsables de este mal olor).

Una higiene oral deficiente, la existencia de enfermedad periodontal, la acumulación de bacterias y la putrefacción de restos de comida son, entre otros, factores de riesgo para causar halitosis. En caso de ausencia de enfermedad periodontal, si existe halitosis lo más frecuente es que sea de origen lingual. Por ello, los especialistas han subrayado la necesidad de también cepillar la lengua.

4. Las limpiezas periódicas de boca sustituyen el tratamiento periodontal. Las limpiezas periódicas no sustituyen el tratamiento periodontal, ya que el tratamiento periodontal no es solamente una limpieza de boca, sino una actuación médica individualizada según la situación de cada paciente en un momento concreto.

De hecho, el periodoncista, como especialista con la formación adecuada para establecer las indicaciones de tratamiento para cada paciente, instaurará el protocolo más idóneo, supervisará la evolución y las necesidades especificas.

5. Mascar un chicle puede sustituir la higiene bucal. Tanto comer alimentos crujientes (frutas y verduras) como mascar chicle favorece la autolimpieza dental por su acción mecánica. Sin embargo, la acción de mascar lo que en realidad hace es un efecto de arrastre y un aumento de la salivación, que son acciones muy beneficiosas para la salud bucal.

La acción de mascar chicle (mejor sin azúcar, por supuesto) contribuye a la eliminación de la placa y duplica el flujo de saliva. Masticar chicle es un fuerte estímulo para la secreción de bicarbonato sódico en la saliva; esto eleva el pH en la placa, neutralizando los ácidos y favoreciendo la mineralización del esmalte de los dientes (aunque se puede lograr lo mismo comiendo un trozo de queso duro al final de las comidas).

"Sin embargo, no se pueden generalizar estos beneficios que se derivan del hecho de masticar chicle y, menos aún, considerar que esta acción sustituye a otras acciones básicas que componen la higiene bucal diaria", han zanjado.